Estudio del Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo.

Ocupa el segundo lugar en el ránking de trastornos de salud en el trabajo y afecta a más del 22 por ciento de los empleados de la Unión Europea.

El 27,9 por ciento de los trabajadores españoles que considera que el trabajo afecta a su salud, cita el estrés como una de sus principales causas y, de hecho, este problema provoca más de la mitad de las bajas laborales. El estrés ocupa el segundo lugar en el ránking de trastornos de salud en el trabajo y afecta a más del 22 por ciento de los empleados de la Unión Europea. Según un estudio elaborado en España por el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo, el 22,5 por ciento de los empleados consideran que el trabajo está afectando a su salud y el 28 por ciento de éstos apunta al estrés como causa determinante.

 

El porcentaje sube hasta el 45,7 por ciento en el caso de los trabajadores de la Administración Pública y la Educación.

Por ello, el lunes 6 de octubre, Día Europeo de la Depresión, las autoridades comunitarias y muy especialmente la Agencia Europea para Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), con sede en Bilbao, quieren hacer hincapié en el notable incremento de estas patologías que se h producido en los últimos quince años.

El estrés, la depresión y la ansiedad son causa frecuente de bajas de más de catorce días de duración en sectores como la sanidad y el trabajo social, la educación o la administración pública.

Riesgos psicosociales

Junto con el estrés se han incrementado notablemente los riesgos de tipo psicosocial en el trabajo, que pueden provocar un serio deterioro de la salud física y mental, ha informado este viernes la Agencia Europea de Seguridad y Salud en el Trabajo.

Un informe de este organismo pone de manifiesto que este incremento está ligado a las nuevas formas de contratación, contratos precarios, a la inseguridad laboral, a la intensificación del trabajo, con plazos cada vez más cortos y un ritmo más acelerado, y a la violencia y el acoso que afectan a todos los sectores.

Estos conflicto generan pérdida de autoestima, depresión, ansiedad y pueden conducir al suicidio o a la dificultad de conciliar vida laboral y personal por un volumen de trabajo excesivo y unos horarios inflexibles.

Distintos estudios de la EU-OSHA muestran que también en otros sectores de actividad como construcción o agricultura que “a priori” parecen no estar tan sometidos a esas presiones laborales, se da también una incidencia significativa de casos de depresión.

Cuando el estrés en el ámbito laboral tiene una duración corta, por ejemplo cuando se realiza un trabajo concreto con unos plazos limitados, no suele suponer un problema, e incluso puede ayudar a las personas a desarrollar al máximo su potencial.

Cambios de comportamiento

El estrés se convierte en un riesgo para la seguridad y la salud cuando se prolonga en el tiempo y puede alterar la manera de sentir, pensar y comportarse de una persona.

Según la Agencia, en el lugar de trabajo produce absentismo, elevada tasa de rotación del personal, falta de puntualidad, problemas de disciplina, acoso, disminución de la productividad, accidentes, errores y aumento de los costes de indemnizaciones o de atención sanitaria.

En la persona genera reacciones emocionales tales como irritabilidad, ansiedad, trastornos de sueño, depresión, hipocondría, alienación, agotamiento y problemas en las relaciones familiares.

Produce además reacciones cognitivas como dificultad para concentrarse, recordar, aprender nuevas cosas o tomar decisiones, cambios en la conducta -consumo de drogas, alcohol y tabaco-, conducta destructiva y, finalmente, reacciones fisiológicasproblemas de espalda, debilitamiento del sistema inmunológico, úlceras pépticas, cardiopatías e hipertensión.

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